viernes, 22 de mayo de 2020

Uso de la televisión en la escuela

España está considerada como el cuarto país europeo en el consumo diario de televisión con 207 minutos diarios de promedio, cifra superada por Polonia, Rusia e Italia. De esta manera, puede convertirse en un recurso didáctico imprescindible que contribuye a mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, siendo una actividad más lúdica y atractiva, y ayuda a “ver televisión” como espectadores activos y críticos (Mart, 2011).

Dado que la televisión se ajusta a las capacidades mentales de los niños y puede influir en el desarrollo social de este, al considerar a los personajes televisivos ejemplos a imitar, es necesario lo que el Ministerio de Educación (s.f.) denomina la “educación para la comunicación” o “educación para los medios. Este concepto hace referencia a la necesidad de abordar desde una perspectiva analítica y partiendo de un conjunto de herramientas escolares, los llamados medios masivos y sus contenidos.

Por ello, como señala Joan Ferrés (1998 citado en Ministerio de Educación, s.f.), “una escuela que no enseña a ver televisión es una escuela que no educa”. Sánchez (1997) habla de esta adecuada integración de la televisión en el aula atendiendo a dos dimensiones formativas: educar en la televisión y educar con la televisión.
·         Educar en la televisión supone introducir como contenido de aula conocimientos relativos a la televisión, a su lenguaje, a su mecánica de funcionamiento, incluyendo así una formación pluridisciplinar en la que se abordan aquellas dimensiones del medio más próximas a cada área.
Por ejemplo, los aspectos técnicos se reservarían a las áreas de ciencias mientras que lo visual como forma de expresión se trataría en lengua. En definitiva, educar en televisión implica desarrollar el análisis crítico y reflexivo de lo que se observa, lo que puede conducir al estudio de series o programas.
·         Educar con la televisión supone aprovechar didácticamente los materiales que ofrece el medio integrándolos en las diferentes áreas de enseñanza. Dentro de estos materiales encontramos las televisiones que ofrecen programas educativos incorporables fácilmente al aula, y el resto de material televisivo, que no ha sido pensado para la escuela pero que ofrece ventajas de cara a su incorporación a la enseñanza por su conexión con los intereses de los alumnos.
Como se ha citado, las imágenes televisivas pueden cumplir con una doble función didáctica: informativa y motivadora. Por ejemplo, en lengua para explicar las figuras retóricas puede sustituir ejemplos del libro de texto por spots publicitarios, así, cuando el alumno vea estos fuera del contexto escolar, pensará espontáneamente en estos contenidos tratados en el aula.
Este autor menciona en esta doble dimensión la necesidad de un método, el método comprensivo, que aprovecha el placer y la emoción que son inherentes a la comunicación audiovisual para llegar a la racionalidad por lo que en lugar de comenzar el análisis de un programa televisivo por preguntas relacionadas con la finalidad de este, se debe hablar primeramente de las emociones y sensaciones que ha causado este. Según el método comprensivo, se trata de aprender desde el placer y gracias al placer.
Ahora bien, en este contexto digital, no solo es importante la presencia del dispositivo, en este caso la televisión, sino de una serie de capacidades de las que el tutor debe disponer para sacar el mayor provecho a esta herramienta. Algunas de estas aptitudes o aspectos a tener en cuenta son:
ü  Poseer competencias para gestionar las herramientas digitales.
ü  Saber qué herramientas son las más adecuadas para cada aprendizaje y cada persona (Pantoja, 2009).
ü  Actuar como mediador entre el alumno y los medios.
ü  Realizar una selección adecuada de películas, series y/o programas que visualizar en el aula.
ü  Tener claros los objetivos que se desean alcanzar con la visualización.
ü  Preparar actividades relacionadas con lo que se va a ver en el vídeo.
ü  Realizar una evaluación para ver si el visionado ha facilitado el aprendizaje y este ha tenido un efecto positivo en los alumnos.


La respuesta de los docentes al uso de la televisión en el aula se manifiesta en tres tipos de respuesta (Alonso y otros, 1995 citado en Ministerio de Educación, s.f.):
-     Negación ante la contribución positiva de la televisión al proceso educativo: la televisión es un enemigo. Según estos, la televisión difunde un discurso basado en la fragmentación y en la discontinuidad, primando lo emocional sobre lo racional.
-        Uso de la televisión como mero apoyo adicional al trabajo que se realiza en el aula.
-    A favor de incluir contenidos audiovisuales y multimedia. Creen indispensable modificar el sistema educativo, tanto en la infraestructura de los centros como en los contenidos curriculares y la formación de los educadores, teniendo en cuenta el nuevo entorno tecnológico.

Referencias bibliográficas:
Mart, F. (2011). Tema 3: Nuevas tecnologías en las redes de aprendizaje. Material no publicado. Recuperado el 3 de marzo de 2020 de https://campusvirtual.uclm.es/course/view.php?id=38950
Ministerio de Educación (s.f.). Media televisión. Recuperado el 23 de marzo de 2020 de http://recursos.cnice.mec.es/media/television/bloque10/pag5.htm
Pantoja, A. (2009). La acción tutorial ante el reto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Wolters Kluwer España, 39, 1-19. Recuperado https://www4.ujaen.es/~apantoja/mis_libros/apantoja_n39_12-09.pdf
Sánchez, F. (1997). Televisión y educación: Un desafío posible. Aula, 9, 151-157. Recuperado de https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/69272/Television_y_educacion_un_des afio_posibl.pdf;jsessionid=7CE37E87A0EC9F46BAFB85F913621F28?sequence=1

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